jueves, 19 de agosto de 2010

"Rotten Town", Hernan Jabes se las Trae

No se tapa el sol con un dedo. No es casual que las películas más taquilleras y exitosas de nuestra filmografía sean las de barrios y malandros. Los grandes protagonistas de nuestra cultura son el Malandro y la violencia. Lo mismo se ve en la tele, en nuestro Hip Hop, en nuestra jerga y en nuestros chistes. ¿Pornografía? ¿Amarillismo? Ya te aviso. Por mucha risa y mucho paño caliente y mucho mira pa' otro lao', es imposible que tópicos que nos afectan tan directamente escapen de nuestras expresiones culturales. Así que Izarra puede reirse cuanto le de la gana, pueden censurar fotos, multar periódicos y canales, pero la sensación, es la sensación... Y le creo más a nuestro arte que a sus declaraciones.

Macuro (2007) fue la ópera prima de Hernan Jabes y desde mi punto de vista, fue la mejor película de su año. Hoy, me topo con este video clip que el director realizó para oneShot y me quedo pasmado ante tan buena realización y buen concepto. Hernancito se las trae.

lunes, 16 de agosto de 2010

Habana Eva, ¿Fina, por qué?

De verdad quería que me gustara. De verdad.

Si bien el trailer no explicaba mucho (o mejor dicho, nada) entregué mi voto de confianza a la realizadora de Oriana (1986), una de mis películas venezolanas favoritas.

Tal vez fue mi error. Tal vez he sobre estimado a la señora Fina Torres en función de su ópera prima porque hablando sin tapujos, Mecanicas Celestes, aunque tiene lo suyo, no me mató; y Woman on Top menos.

La directora abandonó el drama de su primera película para dedicarse a la comedia romántica en sus 3 últimos trabajos y luego de examinar su filmografía, no siento que sea el género donde sale mejor parada.

Vamos por partes.
A ratos, la fotografía sorprende. Hermosa y con un gran colorido. Pero de pronto... !Pufff! Comienzan a aparecer los fuera de foco, los errores de sincronización con el audio, los planos con textura de video... Y con ellos, volvieron a la mente de este espectador todos los cuentos que pretendí ignorar sobre los fulanos problemas técnicos de la producción y de cómo hubo que volver a grabar parte de la cinta por estar fuera de foco.

Con todo esto, puedo vivir. Nuestro cine nunca ha brillado por su factura técnica y honestamente, no es algo que pare o descoloque a quien está inmerso en la trama. Pero Dios santo, fueron la historia y los diálogos de la película los que me hicieron desear que la cinta terminara tan pronto como fuera posible. Al respecto, Fina comenta:

“El guión original de Jorge Camacho estaba basado en las vicisitudes del período especial, cuando Cuba quedó sin el sostén de la Unión Soviética, época terrible, de mucho sufrimiento para los cubanos. Ya para el momento en que comenzó el proyecto, esa situación se había mayormente arreglado y soplaban vientos de cambio en la isla con el retiro de Fidel y las expectativas de apertura del nuevo presidente.”

“Pero existe en Cuba una juventud fuerte, vital, rebelde, y de una modernidad que no se percibe a simple vista y que uno no se imagina. Eso me interesaba de sobremanera. Entonces decidí adaptarlo, cambiarlo de época, de tono y de situación, aunque muchos elementos de la narrativa original se mantuvieron. Trabajé con Julio Carrillo, guionista cubano quien reside en La Habana y luego con Arturo Infante, joven director y guionista muy talentoso, también cubano. No fue fácil la adaptación.”

Me imagino, porque los resultados son, a mi juicio, infames. La historia gira en torno a Eva (Prakriti Maduro), una joven con dilemas muy cercanos a los de la nueva juventud venezolana. “Ella tiene talento y ganas de superarse, pero tiene también la arraigada crianza de que “no se puede”, de que “hay que pedir permiso” de que “no te van a dejar”. Está acostumbrada a las limitaciones y a seguir órdenes.” Comenta la actriz. “Un espíritu creativo no se puede permitir eso, no importa en donde haya nacido."

Eva tiene un novio cubano con quien se ha imaginado su futuro, pero sus sueños de vida se ven interrumpidos con la presencia de un nuevo amor: Un cubano exiliado, un venezolano criado en el capitalismo, con otra forma de entender la vida, que llega en el momento justo en que ella está ansiosa de un cambio. Con este nuevo romance y dos hombres en su vida, emprende el camino obligado a su transformación. La directora vio en los conflictos del personaje central, una metáfora de las opciones a las cuales estamos enfrentados hoy en Venezuela.

Suena interesante, pero no lo es. El guión se valió de cuanto cliché conocido existe para echar su cuento. Diálogos cursis, trillados y con tratamiento de telenovela, parecen sólo prepararnos para la segunda parte del filme, cuando en un giro esquizofrénico, lo que era una historia de amor rosa se convierte en un cuento con fantasmita amigable incluído y resuelto con bastante ligereza. Yo no lo podía creer, hubo hasta risas no intencionales por parte del público asistente en varias escenas.
Sumado a la falta de tino y tono del guión, hay que subrayar el desacierto de la presencia de Juan Carlos García como protagonista masculino. Su aparición será recordada en la infamia, como una de las peores actuaciones que he visto desde Fernando Carrillo en El Caracazo. Sus dientes aparentemente blanqueados para la ocasión, dotan de un encandilante brillo la pantalla que me hace pensar que en algún momento habran sido solicitados por el director de fotografía para iluminar ciertas escenas a falta de faroles. Toda una comiquita de galán, tanto en papel, como en carne y hueso.
Afortunadamente su contraparte cubano, Carlos Enrique Almirante, está excelente en su papel. El desnivel actoral entre ambos es tan grande, que me hace dudar que exista la mínima duda en Eva de con quien debe quedarse al final de la historia.
Dicho esto, hay que destacar que el mayor atributo de Habana Eva, es la excelente actuación de Prakriti Maduro, quien no sólo logró un convincente acento cubano, sino que también hizo desnudos sin aparente pudor e interpretó de manera impecable todos los matices de su personaje. Sin duda, una de las mejores actuaciones femeninas que he visto este año.

Conclusión: No me gustó la película, muy a pesar de la buena actuación de Prakriti. Me voy con la duda de si Oriana fue un golpe de suerte en la carrera de Fina Torres. Ojalá un próximo trabajo dramático de la directora me demuestre que estoy equivocado.

viernes, 6 de agosto de 2010

Cheila, una Casa pa' Maita

Finalmente la vi el fin de semana. Mi esposa odió cada minuto e incluso twiteaba desde la sala destruyéndola. No la culpo. Es una película que para algunos, homofobias aparte, puede resultar difícil de ver. Retrata una realidad a la que frecuentemente preferimos voltear la mirada y no lo hace con buen gusto, ni con buena factura técnica. A pesar del rancho, siento que Cheila, una Casa pa’ Maíta es una cinta que tiene unas bases sólidas y varias virtudes.

El guionista Elio Palencia, hizo la adaptación de su texto teatral La Quinta Dayana para concursar en el 2007 en la I Convocatoria de Ideas para Largometrajes de ficción de la Villa del Cine. Obviamente ganó con la historia de Cheila, transexual que regresa de Canadá a pasar navidades en la casa que le regaló a su madre, con la esperanza de que su familia pueda apoyarla económicamente para terminar de cercenarse el que te conté. ¡Sorpresa! La otrora hermosa “quinta” está tan deteriorada como la sociedad venezolana y la ocupa un caótico grupo de hermanos, cuñadas y sobrinos vividores, que harán que Cheila se replantee la relación consigo misma y con su familia.
Secretos, monstruosidades, rencores, desamor, intolerancia y “viveza criolla”, todo amasado por el director Eduardo Barberena, recordado (por alguien, no por mí) productor de largometrajes nacionales de los años setenta, asistente de dirección de Román Chalbaud y Miguel Littin; Responsable de uno de los segmentos de Tres Tristes Trópicos (1982) y director del largometraje La Hora Texaco (1985). Barberena, también tiene engavetada en La Villa del Cine la peli Bambi C-4 (201X) sobre el terrorista cubano Luís Posada Carriles.

En el material de prensa se leen cosas tan trilladas como: “controversial”, “la historia de una mujer nacida en el cuerpo de un hombre”, “que persigue su sueño”, etc. Pero la verdad, de controversial no hay nada en la película más allá de la explotación mediática del hecho de que Cheila, en la vida real, es interpretada por Endry Cerdeño, quién también cambió de sexo. El tratamiento del mundo gay, de los traumas del personaje y de sus secuelas emocionales saben a viejo, a ya probado y digerido mil veces, wanna be de Almodóvar con todos los clichés existentes de cine cabaretero de lentejuelas al son de la Lupe. Sí, otra vez el mismo “parecerse a…” o “Hagámoslo como en tal película…”
Hay actuaciones muy buenas, sí, como la de Violeta Alemán, Aura Rivas y José Manuel Suárez. Pero también hay terribles como la de Luke Grande, quien hace gala de sus caras de malo sobreactuado y desentona con todo. Parece un chiste. Y así con todo. Es una cinta que te deja bipolar y te hace ir del aplauso al abucheo.

Tiene secuencias absurdas que terminan causando risas no intencionales, como el baño de sangre que cae en la pantalla cuando una operación tiene lugar o los dos números musicales, totalmente gratuitos dentro del guión, simples y aburridos en su puesta en escena. Parecen más capricho que otra cosa. Fuera de tono, fuera de todo.
A pesar de detalles como esos, la cinta fue la gran ganadora del Festival de Cine de Mérida. Aunque la factura técnica es muy pobre (a excepción de una explosión muy bien hecha), las mayores virtudes de Cheila, una Casa pa’ Maita están en su guión. No nos equivoquemos, hay bastantes lugares comunes y los flashbacks que cuentan la historia de cómo Cheo se convirtió en Cheila, especialmente ese capítulo trágico que ocurre en una playa, son absolutamente prescindibles. Si los sacan, no pasa nada.

En cambio, sí hay algo que atrapa y deja algo en el drama familiar que desencadena la llegada de Cheila a la mentada casa. La alegría que produce en todos su regreso y la aceptación de su condición, van desapareciendo paulatinamente en la medida en que a la protagonista no le quedan más opciones que pensar primero en ella misma.
Siento que hay en el argumento una clara crítica al paternalismo, a un pueblo acostumbrado a que le den todo en la boquita y que termina convertido en parásito. ¿Es criticable entonces que para Cheila, la libertad y el éxito se encuentren fuera del país? ¡Claro que no! ¡Para ella es así y punto! Y mientras ella se va con su bolero a otra parte, sigamos malcriando a nuestros hijos, sigamos chuleándonos a nuestros proveedores, pero eso sí, nada de voltearse, que el que le pega a la mamá se arruina. Ir a casa de Maita, es ver a la cara a una Venezuela que existe y que sigue malcriándose aunque no nos guste.

lunes, 26 de julio de 2010

Fina Vuelve

Rarísimos y poquísimos son los casos en los que más de una película venezolana tiene su chance en las carteleras. Este viernes los planetas se alínean y no habrá 2, sino 3 cintas criollas en exhibición: Hermano (que ya superó la berrera de los 100 mil espectadores), Cheila: Una Casa pa' maíta (que aún no he podido ver, pero de la que pronto tendrán un review), y finalmente, la esperada cuarta película de Fina Torres, Habana Eva.

Digo esperada, porque en el imaginario popular del minúsculo mundo cinematográfico venezolano, Fina Torres es considerada como una de las duras. Sólo ha rodado 4 películas, pero de todas ellas se puede hablar largo y tendido, tanto por su calidad (sí, incluso Women on Top tiene lo suyo), como por el impacto que han tenido para el cine venezolano.

Toda una generación de veinte añeras debe su nombre a su ópera prima, Oriana (1985), que no sólo suele ser recordada como una de las mejores películas venezolanas de todos los tiempos, sino que además tiene el tupé de ser la segunda cinta venezolana (después de Araya de Margot Benacerraf) en haber sido premiada por el Festival de Cannes con la Cámara de Oro.

Su segundo trabajo, Mecánicas Celestes (1995) fue recibido con aplausos en el extranjero y le abrió las puertas para rodar en Hollywood, Women on Top (2000), donde tuvo la oportunidad de dirigir a una joven y ascendente Penélope Cruz. La peli no fue precisamente un éxito, pero sí era técnicamente correcta (Cosa que a veces es mucho decir para nuestro cine), con propuestas medianamente originales y un soundtrack bestial.

¿Qué quedó de su paso por Hollywood?

- Esa industria nunca fue mi objetivo. Desde joven siempre preferí el cine europeo al americano; nunca me atrajo Hollywood. Por eso estudié y trabajé en Francia. Pero Mecánicas Celestes tuvo mucho impacto en el festival de Toronto y Sundance, la compraron distribuidores americanos, y a partir de allí me empezaron a llegar invitaciones y propuestas desde Los Angeles “las cuales acepté” por pura curiosidad. Fue interesante ver el contraste entre un cine independiente y de autor y la verdadera maquinaria americana de los estudios. Así que me dejé llevar con la corriente y la verdad aprendí mucho sobre esa industria que es otro mundo, totalmente de negocios, y que está en permanente cambio siguiendo los tumbos de la economía.

¿Volvería a trabajar allí?

- No. Lo que más valoro es la libertad creativa y eso es muy difícil en ese sistema de producción. Prefiero hacer cine realmente independiente, así sea difícil y lleno de limitaciones.

Un Té en La Habana

Ha pasado una década desde su última producción, pero por fin, luego de más de 3 años de trabajo, millón y medio de dólares, intentos de secuestro a su actriz principal, peleas en el set y conflictos con la piratería, llega su cuarta película como directora, protagonizada por Prakriti Maduro y Juan Carlos García; Esta vez, no de la mano de Hollywood, sino de La Villa del Cine, institución que no tuvo problemas en abrazar el nuevo proyecto de Torres que debía filmarse casi completamente en Cuba.

La directora soñaba con filmar allí desde que la visitó por primera vez en el 86 cuando exhibió Oriana, por eso cuando el guión Habana de Jorge Camacho llegó a sus manos, no lo pensó 2 veces. Pero aunque se quiera tapar el sol con un dedo, no es secreto que si limitaciones sobran en el cine latinoamericano, más lo hacen en la isla.

“Hubo muchos retos logísticos." Cuenta Fina. "Tuvimos que traer materiales y maquinas que no se encuentran fácilmente en Cuba. También hubo problemas para comunicarse con el exterior, tanto por teléfono como por Internet, y esto era una coproducción con su base en Venezuela.”

Prakriti Maduro, la protagonista de esta historia, también recopila algunas anécdotas del rodaje. “Dicen que unas actrices cubanas me querían secuestrar, que el material de la película que llegaba a Caracas se vendía directo en la autopista, que los actores cubanos usaban apuntador, que Juan Carlos García golpeó al director de fotografía porque lo dejaba en la sombra, y que la película se tuvo que filmar dos veces. Todo fue verdad, salvo que se filmó dos veces.”

Los resultados de la experiencia llegaran a las salas el viernes. Yo ya tuve oportunidad de verla, así que en lo que termine de saldar mi deuda con Cheila, les traigo mis comentarios y más testimonios de Fina Torres sobre la realización de la película.

martes, 20 de julio de 2010

Trailer: "Las Caras del Diablo"

Nuevamente vía Blogacine nos llega un trailer recién salido del horno.  Se trata de la nueva peli de Carlos Malavé, quien está a punto de convertirse en el cineasta con el ritmo de trabajo más productivo del país.  Luego de haber estrenado Por un Polvo en el 2008 y de haber producido otros proyectos, llega al 2010 con 3 películas debajo del brazo  rodadas en video, hechas con bajo presupuesto y en el caso de Las Caras del Diablo, con diálogos improvisados sobre una estructura de guión.   Gran parte del cast ya ha trabajado antes con Malavé y estoy casi seguro de que seguirán apareciendo en sus películas, que dicho sea de paso, son de género.  Acción, suspenso y Humor  Malavé stile.   Estreno el 17 de Septiembre.

jueves, 1 de julio de 2010

Hermano: Golazo!

La ópera prima de Marcel Rasquin a primera vista parece sólo una película de fútbol. Pero es mucho más. Es también un drama familiar que se apodera de la adrenalina, entorno y emoción de este deporte para hablar de vínculos y la posibilidad de alcanzar un sueño. Tan cursi, clichoso y comercial como suena, la película es un palo y puede que la pegue del techo con el público cuando se estrene este viernes.

Desde hace meses se viene hablando de Hermano como una de las cintas capaces de marcar el esperado “gol” en cuanto a calidad técnica y aceptación del público venezolano. El filme ha ido sumando comentarios positivos a diestra y siniestra, triunfó en el Festival de Moscú y ha generado una enorme expectativa que hasta la convirtió en vehiculo de comunicación para el desarrollo en un proyecto de UNICEF.

Para quienes se lo preguntan, la respuesta es NO. No es un remake criollo, ni una copia, ni nada parecido a la película mexicana Rudo y Cursi, que tiene una premisa bastante similar. Marcel estuvo negado a verla hasta completar la filmación y cuando por fin vio la cinta de Carlos Cuarón, respiró aliviado. Nada que ver una con la otra.
Además de que los protagonistas son hermanos y de que hay fútbol en ambas películas, la mayor similitud que existe entre las cintas es que su mayor fortaleza está en las actuaciones. Los protagonistas de la cinta de Rasquin tenían que ser dos chamos prácticamente adolescentes, que además de tener un talento futbolístico tipo Messi o Zidane, debían soportar dramáticamente la historia sobre sus hombros.

“Fue una tarea muy ardua encontrar el talento.” Cuenta Marcel. “Comenzamos a buscar un año antes y vi chamos de todos lados. De televisión, teatro, escuelas de fútbol me las conocí todas. A quienes venían a las pruebas, no les mostraba el guión. Conversaba con ellos, les preguntaba de su vida, tratando de indagar cuanto de su realidad tenía que ver con los personajes que iban a interpretar, pues si para algunos personajes iba a trabajar con “no actores”, tenía que al menos encontrar lazos muy claros de la vida personal de esa persona con la vida de los protagonistas. Al final, hice como 600 entrevistas para los dos protagónicos y encontré oro.”

Así, Fernando Moreno interpreta al hermano menor, un genio del balón, que marca goles excepcionales y tiene una convicción importante con su familia pues no es hijo natural, sino hermano de crianza. Un descubrimiento para las pantallas que el director describe como “El próximo Gaél García Bernal o el próximo Edgar Ramírez. Ese chamo es un monstruo.”

“El hermano Mayor, Julio, lo conseguí en Guatire.” Cuenta Rasquin. “Estábamos viendo locaciones y vimos una “caimanera”, alguien me dijo que había un chamo por ahí que se llamaba Eliú. Él no había visto una cámara en su vida. Vino a la entrevista y se abrió muchísimo conmigo. Encontré en él un actor excepcional.”
“Cerré el casting 6 meses antes de filmar, cosa que no se hace aquí en Venezuela, fuimos a taller de actuación y desarrollo de personajes con Prakriti Maduro, Beto Benitez y Edgar Ramírez, hicieron un taller de formación actoral de 6 meses súper intenso. Cuando llegamos al set, conocían de arriba a abajo a sus personajes, conocían la película al pelo, salvo algunas escenas que guardé para improvisarlas en el set. En las mañanas, entrenaban con el Caracas Fútbol Club, diariamente, para que también sintieran de cerca la experiencia del atleta profesional. No son actores famosos, pero son actores fabulosos.”

No Más Prórroga

Desde que se anunció su inminente llegada a los cines, Hermano ha tenido al menos 5 fechas tentativas de estreno. Ya finalmente, el público podrá apreciar la primera película de uno de los directores más conocidos en el mundo publicitario venezolano. Rodada en 50 días en formato 16mm, el mayor reto del rodaje fueron las escenas de fútbol.

“Es “jodiísimo”. En el setting visual de una película de béisbol, el drama suele centrarse entre catcher y pitcher. Pero en fútbol, la acción puede estar en cualquier parte. La audiencia está acostumbrada a ver transmisiones de fútbol con más de 20 cámaras. La transmisión de la champions que yo investigué tenía más de 30 cámaras en el campo. Yo obviamente no me podía dar ese lujo, pues tenía una sola. Debía coreografiar y repetir una y otra vez jugadas que terminaban siendo un suplicio horrible. Lo que sí pude hacer, es lo que no pueden hacer las cámaras de televisión… Meter la cámara en el campo como si se tratara de un jugador más. Siento que la película narra el fútbol de forma osada y con adrenalina, como si tú fueras parte del juego.”
Y lo certifico. Si algo tiene Hermano, es buen ritmo. Yo hubiera prescindido de algunos montajes musicales al son de bandas locales, pero con todo y eso, la película se siente dinámica y logra emocionar. Es un Tearjerker como pocos hemos visto en el cine venezolano. Nuestro Slumdog Millionare. Melodrama social. Con ranchos, malandros, lazos de familia y sueños por cumplir. El guión está muy bien, tiene giros inesperados, risas y momentos que impactan. ¿Que es comercial? ¿Que es otra vez cine de barrios y malandros? Sí y no. Hermano se siente fresca, pensada para Venezuela y más allá. !Joder, que hasta lo cursi funciona!

"Creo que Hermano va a generar una ruptura en el cine venezolano.” Cuenta Marcel. “Mi relación con el cine venezolano es de amor odio. Yo ahora formo parte del cine venezolano, que tristemente, se considera un género en si mismo. Estamos los cineastas trabajando por segmentarlo mejor, creo que hay espacio para contar historias de todo índole y de todo tipo, de todos los andares de la vida, pero sí ha padecido de muchos problemas que se ven en la pantalla y que en definitiva percibe el espectador, generando una resistencia natural del público hacia nuestro propio cine, que no es infundada.”

“Cuando uno llega a la taquilla con la novia y te preguntas, qué ver y te decides por apoyar al cine venezolano y te llevas un chasco, la próxima vez te lo vas a pensar. Todas las filmografías del mundo luchan contra eso, no es un problema exclusivo del cine venezolano. La enorme tarea de los cineastas venezolanos, es revertir esa sensación de insatisfacción de la audiencia con mejores películas, que siento que se están haciendo.”
Y yo también.

sábado, 26 de junio de 2010

Hermano ganador!

Marcel Rasquin Premio en Moscu
La cara de emoción de Marcel Rasquin, director de la esperadísima Hermano, recibiendo de manos de Luc Besson el Grand Prix del Festival de Cine de Moscú, no tiene precio. !Felicidades pana!
Su ópera prima, acaba de ganar el San Jorge de Oro a la mejor película, el premio de los críticos rusos y el premio del público. Así, Hermano sigue aumentando las inmensas expectativas que se tienen de esta peli que se estrena por fin en Venezuela el 02 de Julio.
Ese mismo chamo de la foto, se los juro, es un nerd confeso del séptimo arte.
“Hay un cuento que me echó mi papá. Dice que cuando me puso por primera vez La Guerra de las Galaxias en un proyectorcito de 8mm, yo no tenía ni dos años. Apenas salió ese monstruo negro que era Darth Vader, respirando por la boca, me agarré a mi papá asustadísimo, pero sin poder quitarle los ojos a la pantalla. El cine ha logrado eso en mí desde siempre”, cuenta el director.

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Fanático de cuna. Ganaba las trivias de películas, recitaba los diálogos de atrás para adelante y hasta confiesa haber tenido una época en la que solía ver entre tres y cuatro películas diarias. Todo un fiebrúo, pues. Como no había escuelas de cine, se orientó por la Comunicación Social, con la esperanza de que eso lo condujera por el camino del séptimo arte. Y efectivamente, fue así. Fue productor general de Ni Tan Tarde durante varios años y, con su tesis de grado, ganó una beca de Fundayacucho y se fue a estudiar cine en Australia.

“Necesitaba aprender, como artista y creador, los rudimentos de escritura, dirección y fotografía para tener la osadía de decir: Voy a hacer un largometraje. Un día, me dije que la única forma de aprender a nadar era lanzándome al agua”, comenta Rasquin.

“Hermano nació cuando yo vivía allá en Australia y padecía un poco la distancia. Estuve muy pendiente de lo que estaba pasando en el país en los años del paro petrolero y el referéndum. Por el otro lado, Venezuela jugaba para clasificar al Mundial y la Vinotinto despertaba un nacionalismo sano y una efervescencia con el fútbol sin precedentes, que me tenía muy emocionado. Con un compañero de clases, Owen Jones, fuimos un día al aeropuerto allá en Australia a buscar un paquete que me mandaron de Venezuela. Íbamos en el carro oyendo música venezolana y yo le contaba de fútbol, los barrios, la situación política, le ponía joropo, hip hop y nos emocionamos. Entonces, se nos comenzó a ocurrir la historia de estos hermanos: unos chamos, de origen humilde, que quieren jugar fútbol profesional en Venezuela. Ahí nació la idea de la película”.

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A cuatro manos, Marcel y Owen comenzaron a escribir el guión. A la quinta versión, aplicaron a un programa para desarrollo de guión donde decantaron el meollo de la historia. “En Venezuela, A & B Producciones me apoyó desde que la historia estaba en una servilleta. Los tipos “fliparon” con la idea. Yo tenía tiempo trabajando y dirigiendo con ellos y llegué de Australia con ese proyecto. Conseguimos el financiamiento del CNAC para hacer la película y ahora, 4 mil millones de bolívares de los viejos después, estamos a punto de estrenarla”.

Felicidades por ese premio, nos vemos en el cine!!!