jueves, 19 de agosto de 2010
"Rotten Town", Hernan Jabes se las Trae
lunes, 16 de agosto de 2010
Habana Eva, ¿Fina, por qué?
De verdad quería que me gustara. De verdad.
A ratos, la fotografía sorprende. Hermosa y con un gran colorido. Pero de pronto... !Pufff! Comienzan a aparecer los fuera de foco, los errores de sincronización con el audio, los planos con textura de video... Y con ellos, volvieron a la mente de este espectador todos los cuentos que pretendí ignorar sobre los fulanos problemas técnicos de la producción y de cómo hubo que volver a grabar parte de la cinta por estar fuera de foco.“El guión original de Jorge Camacho estaba basado en las vicisitudes del período especial, cuando Cuba quedó sin el sostén de la Unión Soviética, época terrible, de mucho sufrimiento para los cubanos. Ya para el momento en que comenzó el proyecto, esa situación se había mayormente arreglado y soplaban vientos de cambio en la isla con el retiro de Fidel y las expectativas de apertura del nuevo presidente.”
“Pero existe en Cuba una juventud fuerte, vital, rebelde, y de una modernidad que no se percibe a simple vista y que uno no se imagina. Eso me interesaba de sobremanera. Entonces decidí adaptarlo, cambiarlo de época, de tono y de situación, aunque muchos elementos de la narrativa original se mantuvieron. Trabajé con Julio Carrillo, guionista cubano quien reside en La Habana y luego con Arturo Infante, joven director y guionista muy talentoso, también cubano. No fue fácil la adaptación.”
Sumado a la falta de tino y tono del guión, hay que subrayar el desacierto de la presencia de Juan Carlos García como protagonista masculino. Su aparición será recordada en la infamia, como una de las peores actuaciones que he visto desde Fernando Carrillo en El Caracazo. Sus dientes aparentemente blanqueados para la ocasión, dotan de un encandilante brillo la pantalla que me hace pensar que en algún momento habran sido solicitados por el director de fotografía para iluminar ciertas escenas a falta de faroles. Toda una comiquita de galán, tanto en papel, como en carne y hueso.
Afortunadamente su contraparte cubano, Carlos Enrique Almirante, está excelente en su papel. El desnivel actoral entre ambos es tan grande, que me hace dudar que exista la mínima duda en Eva de con quien debe quedarse al final de la historia.viernes, 6 de agosto de 2010
Cheila, una Casa pa' Maita
Finalmente la vi el fin de semana. Mi esposa odió cada minuto e incluso twiteaba desde la sala destruyéndola. No la culpo. Es una película que para algunos, homofobias aparte, puede resultar difícil de ver. Retrata una realidad a la que frecuentemente preferimos voltear la mirada y no lo hace con buen gusto, ni con buena factura técnica. A pesar del rancho, siento que Cheila, una Casa pa’ Maíta es una cinta que tiene unas bases sólidas y varias virtudes.El guionista Elio Palencia, hizo la adaptación de su texto teatral La Quinta Dayana para concursar en el 2007 en la I Convocatoria de Ideas para Largometrajes de ficción de la Villa del Cine. Obviamente ganó con la historia de Cheila, transexual que regresa de Canadá a pasar navidades en la casa que le regaló a su madre, con la esperanza de que su familia pueda apoyarla económicamente para terminar de cercenarse el que te conté. ¡Sorpresa! La otrora hermosa “quinta” está tan deteriorada como la sociedad venezolana y la ocupa un caótico grupo de hermanos, cuñadas y sobrinos vividores, que harán que Cheila se replantee la relación consigo misma y con su familia.
Secretos, monstruosidades, rencores, desamor, intolerancia y “viveza criolla”, todo amasado por el director Eduardo Barberena, recordado (por alguien, no por mí) productor de largometrajes nacionales de los años setenta, asistente de dirección de Román Chalbaud y Miguel Littin; Responsable de uno de los segmentos de Tres Tristes Trópicos (1982) y director del largometraje La Hora Texaco (1985). Barberena, también tiene engavetada en La Villa del Cine la peli Bambi C-4 (201X) sobre el terrorista cubano Luís Posada Carriles.En el material de prensa se leen cosas tan trilladas como: “controversial”, “la historia de una mujer nacida en el cuerpo de un hombre”, “que persigue su sueño”, etc. Pero la verdad, de controversial no hay nada en la película más allá de la explotación mediática del hecho de que Cheila, en la vida real, es interpretada por Endry Cerdeño, quién también cambió de sexo. El tratamiento del mundo gay, de los traumas del personaje y de sus secuelas emocionales saben a viejo, a ya probado y digerido mil veces, wanna be de Almodóvar con todos los clichés existentes de cine cabaretero de lentejuelas al son de la Lupe. Sí, otra vez el mismo “parecerse a…” o “Hagámoslo como en tal película…”
Hay actuaciones muy buenas, sí, como la de Violeta Alemán, Aura Rivas y José Manuel Suárez. Pero también hay terribles como la de Luke Grande, quien hace gala de sus caras de malo sobreactuado y desentona con todo. Parece un chiste. Y así con todo. Es una cinta que te deja bipolar y te hace ir del aplauso al abucheo.
A pesar de detalles como esos, la cinta fue la gran ganadora del Festival de Cine de Mérida. Aunque la factura técnica es muy pobre (a excepción de una explosión muy bien hecha), las mayores virtudes de Cheila, una Casa pa’ Maita están en su guión. No nos equivoquemos, hay bastantes lugares comunes y los flashbacks que cuentan la historia de cómo Cheo se convirtió en Cheila, especialmente ese capítulo trágico que ocurre en una playa, son absolutamente prescindibles. Si los sacan, no pasa nada.En cambio, sí hay algo que atrapa y deja algo en el drama familiar que desencadena la llegada de Cheila a la mentada casa. La alegría que produce en todos su regreso y la aceptación de su condición, van desapareciendo paulatinamente en la medida en que a la protagonista no le quedan más opciones que pensar primero en ella misma.
Siento que hay en el argumento una clara crítica al paternalismo, a un pueblo acostumbrado a que le den todo en la boquita y que termina convertido en parásito. ¿Es criticable entonces que para Cheila, la libertad y el éxito se encuentren fuera del país? ¡Claro que no! ¡Para ella es así y punto! Y mientras ella se va con su bolero a otra parte, sigamos malcriando a nuestros hijos, sigamos chuleándonos a nuestros proveedores, pero eso sí, nada de voltearse, que el que le pega a la mamá se arruina. Ir a casa de Maita, es ver a la cara a una Venezuela que existe y que sigue malcriándose aunque no nos guste.lunes, 26 de julio de 2010
Fina Vuelve
Rarísimos y poquísimos son los casos en los que más de una película venezolana tiene su chance en las carteleras. Este viernes los planetas se alínean y no habrá 2, sino 3 cintas criollas en exhibición: Hermano (que ya superó la berrera de los 100 mil espectadores), Cheila: Una Casa pa' maíta (que aún no he podido ver, pero de la que pronto tendrán un review), y finalmente, la esperada cuarta película de Fina Torres, Habana Eva.
Toda una generación de veinte añeras debe su nombre a su ópera prima, Oriana (1985), que no sólo suele ser recordada como una de las mejores películas venezolanas de todos los tiempos, sino que además tiene el tupé de ser la segunda cinta venezolana (después de Araya de Margot Benacerraf) en haber sido premiada por el Festival de Cannes con la Cámara de Oro.
Su segundo trabajo, Mecánicas Celestes (1995) fue recibido con aplausos en el extranjero y le abrió las puertas para rodar en Hollywood, Women on Top (2000), donde tuvo la oportunidad de dirigir a una joven y ascendente Penélope Cruz. La peli no fue precisamente un éxito, pero sí era técnicamente correcta (Cosa que a veces es mucho decir para nuestro cine), con propuestas medianamente originales y un soundtrack bestial.¿Volvería a trabajar allí?
Un Té en La Habana
Ha pasado una década desde su última producción, pero por fin, luego de más de 3 años de trabajo, millón y medio de dólares, intentos de secuestro a su actriz principal, peleas en el set y conflictos con la piratería, llega su cuarta película como directora, protagonizada por Prakriti Maduro y Juan Carlos García; Esta vez, no de la mano de Hollywood, sino de La Villa del Cine, institución que no tuvo problemas en abrazar el nuevo proyecto de Torres que debía filmarse casi completamente en Cuba.
La directora soñaba con filmar allí desde que la visitó por primera vez en el 86 cuando exhibió Oriana, por eso cuando el guión Habana de Jorge Camacho llegó a sus manos, no lo pensó 2 veces. Pero aunque se quiera tapar el sol con un dedo, no es secreto que si limitaciones sobran en el cine latinoamericano, más lo hacen en la isla.
“Hubo muchos retos logísticos." Cuenta Fina. "Tuvimos que traer materiales y maquinas que no se encuentran fácilmente en Cuba. También hubo problemas para comunicarse con el exterior, tanto por teléfono como por Internet, y esto era una coproducción con su base en Venezuela.”
Prakriti Maduro, la protagonista de esta historia, también recopila algunas anécdotas del rodaje. “Dicen que unas actrices cubanas me querían secuestrar, que el material de la película que llegaba a Caracas se vendía directo en la autopista, que los actores cubanos usaban apuntador, que Juan Carlos García golpeó al director de fotografía porque lo dejaba en la sombra, y que la película se tuvo que filmar dos veces. Todo fue verdad, salvo que se filmó dos veces.”
Los resultados de la experiencia llegaran a las salas el viernes. Yo ya tuve oportunidad de verla, así que en lo que termine de saldar mi deuda con Cheila, les traigo mis comentarios y más testimonios de Fina Torres sobre la realización de la película.
martes, 20 de julio de 2010
Trailer: "Las Caras del Diablo"
jueves, 1 de julio de 2010
Hermano: Golazo!
La ópera prima de Marcel Rasquin a primera vista parece sólo una película de fútbol. Pero es mucho más. Es también un drama familiar que se apodera de la adrenalina, entorno y emoción de este deporte para hablar de vínculos y la posibilidad de alcanzar un sueño. Tan cursi, clichoso y comercial como suena, la película es un palo y puede que la pegue del techo con el público cuando se estrene este viernes.Desde hace meses se viene hablando de Hermano como una de las cintas capaces de marcar el esperado “gol” en cuanto a calidad técnica y aceptación del público venezolano. El filme ha ido sumando comentarios positivos a diestra y siniestra, triunfó en el Festival de Moscú y ha generado una enorme expectativa que hasta la convirtió en vehiculo de comunicación para el desarrollo en un proyecto de UNICEF.
Para quienes se lo preguntan, la respuesta es NO. No es un remake criollo, ni una copia, ni nada parecido a la película mexicana Rudo y Cursi, que tiene una premisa bastante similar. Marcel estuvo negado a verla hasta completar la filmación y cuando por fin vio la cinta de Carlos Cuarón, respiró aliviado. Nada que ver una con la otra.
Además de que los protagonistas son hermanos y de que hay fútbol en ambas películas, la mayor similitud que existe entre las cintas es que su mayor fortaleza está en las actuaciones. Los protagonistas de la cinta de Rasquin tenían que ser dos chamos prácticamente adolescentes, que además de tener un talento futbolístico tipo Messi o Zidane, debían soportar dramáticamente la historia sobre sus hombros.“Fue una tarea muy ardua encontrar el talento.” Cuenta Marcel. “Comenzamos a buscar un año antes y vi chamos de todos lados. De televisión, teatro, escuelas de fútbol me las conocí todas. A quienes venían a las pruebas, no les mostraba el guión. Conversaba con ellos, les preguntaba de su vida, tratando de indagar cuanto de su realidad tenía que ver con los personajes que iban a interpretar, pues si para algunos personajes iba a trabajar con “no actores”, tenía que al menos encontrar lazos muy claros de la vida personal de esa persona con la vida de los protagonistas. Al final, hice como 600 entrevistas para los dos protagónicos y encontré oro.”
Así, Fernando Moreno interpreta al hermano menor, un genio del balón, que marca goles excepcionales y tiene una convicción importante con su familia pues no es hijo natural, sino hermano de crianza. Un descubrimiento para las pantallas que el director describe como “El próximo Gaél García Bernal o el próximo Edgar Ramírez. Ese chamo es un monstruo.”
“El hermano Mayor, Julio, lo conseguí en Guatire.” Cuenta Rasquin. “Estábamos viendo locaciones y vimos una “caimanera”, alguien me dijo que había un chamo por ahí que se llamaba Eliú. Él no había visto una cámara en su vida. Vino a la entrevista y se abrió muchísimo conmigo. Encontré en él un actor excepcional.”
“Cerré el casting 6 meses antes de filmar, cosa que no se hace aquí en Venezuela, fuimos a taller de actuación y desarrollo de personajes con Prakriti Maduro, Beto Benitez y Edgar Ramírez, hicieron un taller de formación actoral de 6 meses súper intenso. Cuando llegamos al set, conocían de arriba a abajo a sus personajes, conocían la película al pelo, salvo algunas escenas que guardé para improvisarlas en el set. En las mañanas, entrenaban con el Caracas Fútbol Club, diariamente, para que también sintieran de cerca la experiencia del atleta profesional. No son actores famosos, pero son actores fabulosos.”No Más Prórroga
Desde que se anunció su inminente llegada a los cines, Hermano ha tenido al menos 5 fechas tentativas de estreno. Ya finalmente, el público podrá apreciar la primera película de uno de los directores más conocidos en el mundo publicitario venezolano. Rodada en 50 días en formato 16mm, el mayor reto del rodaje fueron las escenas de fútbol.
“Es “jodiísimo”. En el setting visual de una película de béisbol, el drama suele centrarse entre catcher y pitcher. Pero en fútbol, la acción puede estar en cualquier parte. La audiencia está acostumbrada a ver transmisiones de fútbol con más de 20 cámaras. La transmisión de la champions que yo investigué tenía más de 30 cámaras en el campo. Yo obviamente no me podía dar ese lujo, pues tenía una sola. Debía coreografiar y repetir una y otra vez jugadas que terminaban siendo un suplicio horrible. Lo que sí pude hacer, es lo que no pueden hacer las cámaras de televisión… Meter la cámara en el campo como si se tratara de un jugador más. Siento que la película narra el fútbol de forma osada y con adrenalina, como si tú fueras parte del juego.”
Y lo certifico. Si algo tiene Hermano, es buen ritmo. Yo hubiera prescindido de algunos montajes musicales al son de bandas locales, pero con todo y eso, la película se siente dinámica y logra emocionar. Es un Tearjerker como pocos hemos visto en el cine venezolano. Nuestro Slumdog Millionare. Melodrama social. Con ranchos, malandros, lazos de familia y sueños por cumplir. El guión está muy bien, tiene giros inesperados, risas y momentos que impactan. ¿Que es comercial? ¿Que es otra vez cine de barrios y malandros? Sí y no. Hermano se siente fresca, pensada para Venezuela y más allá. !Joder, que hasta lo cursi funciona!
"Creo que Hermano va a generar una ruptura en el cine venezolano.” Cuenta Marcel. “Mi relación con el cine venezolano es de amor odio. Yo ahora formo parte del cine venezolano, que tristemente, se considera un género en si mismo. Estamos los cineastas trabajando por segmentarlo mejor, creo que hay espacio para contar historias de todo índole y de todo tipo, de todos los andares de la vida, pero sí ha padecido de muchos problemas que se ven en la pantalla y que en definitiva percibe el espectador, generando una resistencia natural del público hacia nuestro propio cine, que no es infundada.”“Cuando uno llega a la taquilla con la novia y te preguntas, qué ver y te decides por apoyar al cine venezolano y te llevas un chasco, la próxima vez te lo vas a pensar. Todas las filmografías del mundo luchan contra eso, no es un problema exclusivo del cine venezolano. La enorme tarea de los cineastas venezolanos, es revertir esa sensación de insatisfacción de la audiencia con mejores películas, que siento que se están haciendo.”
sábado, 26 de junio de 2010
Hermano ganador!

