Mostrando entradas con la etiqueta Reseñas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reseñas. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de octubre de 2011

El Rumor de las Piedras vs. el prejuicio

La segunda película de Alejandro Bellame es la elegida por el gremio cinematográfico venezolano para intentar colarse entre las 5 candidatas al Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera, arrasó en el festival de cine de Mérida y ahora se arroja a las salas buscando derribar etiquetas.

No es primera vez que el director representa a Venezuela con una película. Hace tres años, su ópera prima El Tinte de la Fama, ya había gozado del mismo honor y acumuló una cantidad importante de galardones y buenas críticas. Sin embargo, esta vez se suman a las expectativas lógicas previas al estreno, una buena dosis de incertidumbre sobre cómo irá a recibir el público su película. ¿La Razón? Las reacciones y comentarios que obtiene el trailer de la cinta en la red.

“Otra película de malandros más, ¿Hasta cuando? Más de lo mismo. ¿Cuándo llegará un director venezolano que se atreva a hacer algo diferente?”

Supérenlo. Ceder al prejuicio con el cine de barrio y malandros, es entrar en contradicción con el hecho de que las películas más taquilleras del cine venezolano son precisamente en ese contexto y de que, nos guste o no, el malandreo y la relación del ciudadano común con la violencia es quizá el tema venezolano por excelencia. No por nada La Hora Cero y Secuestro Express, siguen estando entre las películas más taquilleras de nuestra historia, obviando excepciones como Er Conde Jones.


Bellame no busca valerse de esta temática para usarla como ardid taquillero, por el contrario, su cinta cuenta con emociones que la alejan del tratamiento de las cintas mencionadas y la acercan a algo más parecido al Hermano de Marcel Rasquín.

“Yo creo que si bien es cierto que es una película de barrio y hay malandros, es una película diferente. Empezando por el punto de vista, aquí se habla de esa problemática pero desde el punto de vista de las madres. Eso ya es una gran diferencia, El Rumor de las Piedras, es un alegato en contra de la violencia, contado a través de personajes que están a merced de ella.” Cuenta el director.


En la cinta, Delia (una impecable Rossana Fernández), sobreviviente junto a su familia de la tragedia de Vargas, trabaja y lucha de sol a sol por reconstruir su vida lejos del barrio y así salvar a sus hijos, William de 17 años y Santiago de 10, de sucumbir ante la violencia y miseria que los rodea. Sus esperanzas están depositadas en la obtención de una vivienda popular, que debería obtener pronto gracias a la palanca del novio de una amiga. Sin embargo, su verdadera salvación está en el amor y afecto de los suyos, más que en cualquier otra parte.

¿Quién no conoce gente cercana a la que la violencia ha hecho cosas atroces? ¿Vas a negarlo? ¿Evadirlo? No hablar de las cosas o voltear la mirada no significa que no existan. Aceptamos la violencia extranjera en las películas de gangsters y asesinos en serie, pero nos cuesta aceptar la nuestra. Por eso sigue siendo lugar común que ciertos sectores del público se quejen pidiendo más cintas sobre los bellos paisajes que tenemos en Venezuela.


“No me interesa hacer un cine complaciente de paisajes merideños, pajaritos y cosas bonitas. A mí ni el Salto Ángel, ni los médanos de Coro, me inspiran ningún conflicto humano.” Comenta Bellame. “Creo que la belleza está en la humanidad de los personajes. En la forma en que se mueve el amor, la solidaridad, el compromiso, la dignidad, en medio de un contexto adverso y violento. ¿Has pensado en la belleza de nuestras madres dentro de los barrios de nuestro país, que tienen que sacar adelante a sus hijos en medio de ambientes degradados por la violencia y la delincuencia? Ellas son unas heroínas y fue en la belleza de esas madres que pensé al inspirarme para escribir esta película.”

Si vas a ver la película dispuesto a escuchar lo que allí se dice, te aseguro que saldrás con ojos llorosos y ganas de salir corriendo a darle un abrazo a tu mamá.
En el guión, escrito a cuatro manos con Valentina Zaá, se colaron recuerdos y experiencias a las que el venezolano común está sometido en cuanto a la violencia, propia y ajena, lo que se lee o ve en los medios de información, los cuentos de personas cercanas, todo. Pero hubo un hecho especial con la señora que ayuda a Alejandro Bellame con la limpieza de su casa, que terminó por impulsar la escritura de la historia.

“A ella le mataron a su hijo en Petare y una semana después mataron al hijo de la señora que trabaja en el apartamento de arriba. Creo que eso fue un elemento que disparó mi necesidad de escribir de todo esto. ¿Cómo hace una madre con tantas necesidades, con hijos varones, en contextos tan duros como estos, para además trabajar y salir adelante? Sentí que las que logran sacar una familia adelante son realmente unas heroínas y las que no lo logran también.”

Otro detalle que sorprende al ver El Rumor de las Piedras, es encontrarse con cuestionamientos claros sobre una de las grandes problemáticas del país, el tema vivienda. Prácticamente resignado desde hace un tiempo a ver un cine venezolano mucho más inofensivo y en algunos casos, panfletario, se agradece toparse con voces dispuestas a retomar con bolas la denuncia y el señalamiento.

“Para mí, ese tema forma parte del mismo paisaje de la pobreza.” Cuenta Bellame. “Pensé que podía ser un elemento que jugara en contra de la obra a la hora de conseguir algún tipo de financiamiento de algún ente oficial, pero yo primero le hago caso a mi conciencia y creo que lo que uno no negocia nunca son los principios y la dignidad. Si para mi era importante incluir ese elemento, nunca me importaron las consecuencias. Yo no hago películas complacientes, no me interesa complacer a nadie más allá de mi propia conciencia y tal vez el espectador. Lo que trato es que el espectador se confronte con una realidad. Y la verdad, en ningún momento ha sido, hasta ahora, un problema.”

“¿Si antes se criticaba a las instituciones del estado y al poder, por qué no ahora? Si se hizo en un tiempo político distinto un Amaneció de Golpe, un Disparen a Matar, Soy un Delincuente y otro montón de películas contestatarias, cuestionadoras del sistema ¿Por qué no hoy? Si el estado venezolano las apoyaba y financiaba, supongo que otro estado que se dice democrático también debe darles esa posibilidad. Un gobierno que se llame democrático tiene que estar abierto a la crítica, al cuestionamiento. Ahora pregunto, ¿Tu crees que la ausencia de ese cine, que se atreva a criticar al gobierno o al sistema, se deba a que la mayoría de los cineastas piensan que no están en una democracia y por eso no se atrevan a hacerlo? ¿Autocensura?”

“Yo creo que el papel del artista y el cineasta es tomar de su entorno lo que hay y cuestionarlo, la complacencia tal vez de mejores frutos económicos, pero a mi no me interesa.”
Completan el elenco de la cinta Christian González, Juan Carlos Nuñez, Zapata 666, Verónica Arellano, Alberto Alifa, Laureano Olivarez, Arlette Torres y Aminta de Lara.

lunes, 6 de junio de 2011

Reverón: Desmontando el Mito

De Reverón se ha escrito y dicho mucho. Y sin embargo, para una gran cantidad de venezolanos, su nombre sigue siendo poco más que una sonoridad. A la mayoría les suena, pero realmente no saben quién es. Si preguntas en la calle, de seguro te encontrarás con gente que reconoce al pintor, al loquito de Macuto, al tipo de la barba y el sombrero que hace poco cumplió 122 años, pero poco más. Si le preguntas al cineasta Diego Rísquez, te dirá que hay mucho más que ver detrás de la barba.

“Nuestra historia formal ha olvidado a personajes como él y creo que mi película ayuda a entender mejor al hombre detrás del mito, siento que la gente lo va a querer investigar más después de verla. Cuando hice Manuela Sáenz (2001), ella era sólo un nombre sin rostro para muchos venezolanos y Beatriz Valdés, luego de mi película, se convirtió en ese rostro para las masas, allí redescubrieron un personaje. Creo que el arquetipo de Reverón se va a desmontar con esta película.”
Aunque no soy fan de los trabajos previos de Rísquez, reconozco que es uno de los pocos cineastas venezolanos cuyo estilo es reconocible en la pantalla. Su pasado (y presente) como director de arte, fanático de la pintura y de la historia, se siente plenamente en cada una de sus cintas, por tanto, no puedo imaginar un mejor director para llevar a Reverón a la pantalla que él.


Esta es una de esas situaciones en las que director y material son perfectos el uno para el otro. No es la primera vez que Rísquez dedica un filme al pintor venezolano más famoso del mundo, ya en 1978 rodó A Propósito de la Luz Tropical y en 1994, Karibe con Tempo, además de obras plásticas donde se revela como todo un “groupie” del artista.

“Me enamoré de su capacidad de crear un universo propio y aislarse en él, allí en su refugio, El Castillete. De eso y de su relación con Juanita, una relación nada convencional; su formación con los grandes, su período blanco… Por primera vez en el continente se pone un artista a la orilla del Caribe y llega a una antítesis de lo que se creía era el colorido caribeño: El blanco domina todos los colores. Es algo que sólo percibe el que ha vivido ahí. Todo es visualmente muy interesante.


Y realmente lo es. Cezary Jaworsky se luce en la dirección de fotografía, hay vida, color y blanco, algo muy distinto a lo que ha ofrecido en trabajos anteriores. Y aunque el Diego se la fuma bien en algunas secuencias, dado su estilo y la naturaleza del material, esperaba que se la fumara aún más. Su vuelo fue comedido y no rompe con el tono de la narración a pesar de que pudo haberlo hecho. Siento que Reverón es su mejor película hasta la fecha.


Para Rísquez, plantearse una película biográfica sobre un personaje que realmente existió, implica buscar todo sobre ese personaje. Vio “pa’ tras y pa’ lante”, en cámara lenta, cámara rápida y cuadro por cuadro los documentales de Margot Benacerraf (1952), Roberto Luca (1945) y Edgar Anzola (1934); Detalló las fotografías de Boulton y Razzeti; Tripeó con el libro Los Fantasmas y Demonios de Armando Reverón de Calzadilla, leyó la entrevista que le hizo Oscar Yánez antes de su muerte y encima de toda esa investigación, le puso el toque Rísquez. “Tampoco la película pretende ser una biografía, no soy historiador. Hay libertad creativa pues me interesa que hayan varios niveles de lectura, el primario, para la gran mayoría del público y otro, con un poco más de guiños para el que sabe y ha leído de Reverón.”

No eres historiador y sin embargo, tus tres últimas películas han sido sobre personajes históricos venezolanos. No eres el único, el "biopic" y la épica venezolana han gozado de cierta popularidad los últimos años, ¿A qué crees que se debe esto?
- Desde el 99, cuando llega Chávez al poder, hay como una vuelta al siglo XIX. Si hay una constante en mi filmografía, es que en todas mis películas estoy buscando una identidad del país, una inquietud de buscar en nuestro pasado para entender nuestro presente. Quiero que nuestra filmografía hable de nosotros y si alguien ha sido pionero en visitar cinematográficamente el siglo XIX, he sido yo.

Sus próximos proyectos puede que tampoco se distancien mucho del tema. Luego de Reverón, Rísquez planea abarcar el tema de la resistencia indígena pero como una ópera.

Castillete en Todasana

Las películas de Diego Rísquez siempre han estado ligadas a las artes plásticas y él mismo dice haber sustituido el pincel por la cámara. Algunos recordarán aquel cameo que realizó en su Francisco de Miranda, donde pintaba in situ el famoso cuadro de la firma del acta de independencia mientras Luis Chataing y Tareck William Saab hacían cola para firmarla. Tan kistch como suena, es innegable que Rísquez ha sido constante con su estilo cinematográfico, firmemente ligado a su faceta de director de arte. Podemos imaginar que se dió vida levantando este proyecto.


Luego de la tragedia de Vargas en el 99, El Castillete de Reverón quedó totalmente destruido. Diego Rísquez, con dinero de su propio bolsillo, tardó dos años en levantar una réplica en Todasana, que al ser visitado por la cineatsa Margot Benacerraf, que vivió en el Castillete original, dijo: “No es el castillete, pero en atmósfera, se siente como si lo fuera”.


Luigi Sciamanna, El Hombre Detrás de la Barba y el Pumpá


En los 70 y 80, era difícil encontrar una cinta donde no estuvieran Miguel Ángel Landa y Orlando Urdaneta. En ese entonces, ellos eran las superestrellas del cine venezolano. Hoy ese título recaería sobre Edgar Ramírez, Erich Wildpret y muy de cerca, repuntando de manera constante, un actor cuyo trabajo no pasa desapercibido. Luigi Sciamanna, quien se ha hecho un nombre a cuenta de una gran cantidad de papeles secundarios que se roban el show y el protagonismo en obras de teatro y el telefilm Sucre, donde interpretó al mismísimo Gran Mariscal.

A pesar del pelero facial que siempre ha caracterizado a Reverón, sonaba extraño imaginarlo siendo interpretado por un actor calvo. Rísquez tenía sus dudas, pero no fue hasta que lo vio actuando con barba en la obra de teatro Los Productores, que quedó convencido de que podía meterse en la chiva de este mítico personaje.


“Luigi es renacentista, es capaz de todo. Canta y escribe obras de teatro. Además ya había hecho un gran papel en mi Francisco de Miranda.” Cuenta Rísquez, “Él tiene unos rasgos físicos tan característicos, que nunca le dan un rol protagónico, pero es un gran actor. No se parece en nada a Reverón, es calvo, nariz aguileña, ojos de otro color, pero conseguimos una gran maquilladora española. Luigi hasta escribió parte del guión, de ahora en adelante tendremos una relación Scorsese/De Niro.”

Para Luigi, la experiencia significó un viaje por vías paralelas entre las demandas físicas y las demandas intelectuales y emocionales del personaje. “Abordas el personaje con la decisión de quien se lanza al mar desde un acantilado. Reverón es un viaje hacia el laberinto, la profundidad, la sombra, la enfermedad, el amor, el dolor, la creatividad, la luz, la religión, el mito, la familia, la naturaleza, la amistad, la locura. Muy intenso, muy intenso. Tanto física como espiritual, emocional y psicológicamente. El intercambio con Diego Rísquez, Sheila Monterola, el equipo técnico, mis colegas actores Diana Volpe, Héctor Manrique, Antonio Delli, Adrian Delgado, Anabela Troconis, Mirtha Borges, Luís Fernández, Prakriti Maduro. Los sonidos de la naturaleza; el mar, el sudor; la disciplina del trabajo; la camaradería; la vegetación; la gente de Todasana (...) Cuando abordas el personaje en el set lo llevas a otra dimensión.”


Tus aportes a la escritura del guión, ¿Fueron hechos de forma conjunta con el guionista Armando Coll o consistió en aportes posteriores a su entrega final?


-Recibí el personaje en el 2009 y no fue sino hasta Marzo 2010 cuando por sugerencia de Marialejandra Yépez, asistente de dirección y script, que Diego se decidió a que participara como co-guionista. El trabajo lo hice a solas. La primera etapa de escritura corresponde a Armando Coll y Diego; la segunda me corresponde y Diego siempre supervisando. La mayor parte del trabajo consistió en reestructurar al personaje central, ahondar en su relación con Juanita, los amigos que lo frecuentan y agregar algunos personajes que en la primera versión no existían. La estructura escrita por Coll tiene la virtud de estar basada en las acciones más que en el diálogo, incorporó la radio como referente del "afuera" y esbozaba un Reverón más silente que parlante y ante todo ejecutante. Muy valioso. Cuando entré como guionista el trabajo se hizo bajo enorme presión por el poco tiempo. Llegó un momento en que estaba desesperado por dejar de ser guionista y volver a ser actor porque, aunque parezca una enorme contradicción, para escribir debí distanciarme del personaje, para verlo desde afuera y proyectarlo dentro de su espacio, sus amigos, el entorno. Además de que no me gusta escribir bajo presión; me causó bastante angustia, pero reconozco que fue un ejercicio maravilloso, que me permitió desde la hoja escrita blindar al personaje.

También Reverón te ha permitido mostrar tus dotes de cantante…
- Cantar el tema de amor de Reverón es algo que ni en mis sueños más delirantes habría podido imaginar. Todo fue producto de la presión. En el lugar donde se escucha ahora la canción Niña Dulce iba otro tema, pero los derechos de la disquera para usarlo no terminaban de salir. Fue entonces a Alejandro Blanco Uribe, compositor de la música de la película, a quien se le ocurre la idea de ponerme a cantar; En una semana agarré unos viejos intentos de poesía que tengo guardados y combinándolos con las imágenes de la película escribí la letra de la canción (…) Me gustaría cantar más. Creo que soy un buen crooner. En efecto mi repertorio es el jazz. Lo creas o no (Risas).

¿El mayor reto de esta producción para ti?
- Interpretar a Reverón, co escribir, componer, cantar...¿Qué más quieres? Me faltó sólo interpretar a Pancho, el mono de Reverón.






Reverón es sin lugar a dudas la mejor película que hasta ahora ha hecho Diego Rísquez. Gran parte de su éxito, recae en la inmensa actuación de Luigi, quien logra fácilmente que nos olvidemos del actor y nos creamos al personaje. Y sí, hablo de personaje porque difícilmente alguien pueda descifrar con exactitud al verdadero Armando Reverón y a su Juanita. He oído comentarios negativos de expertos en arte y pintura, quejándose de la veracidad de ciertos hechos y personalidades. Sus comentarios son tan válidos, como esta visión romántica que ofrece Rísquez en su película. Al final, como cuento, siento que funciona.


Los compañeros de elenco de Sciamanna son un poco más irregulares, siendo Luis Fernández y Antonio Delli los puntos más flojos. Aún así, el balance sigue siendo positivo. Personalmente, sentí que la narración es algo dispersa, pero escenas como la de la entrevista con Oscar Yánez o la pelea con Boulton son tan sólidas, que no me quedó ninguna duda de que estaba viendo una de las mejores películas venezolanas del año.

viernes, 3 de junio de 2011

Cortos Interruptus: Tal Cual

Sigo corriendo detrás de los estrenos nacionales, cada vez más cerca de alcanzarlos. Hoy cumple dos semanas en cartelera esta necesaria e interesante propuesta que enmarcada bajo la iniciativa "Cine en Corto" de la casa productora/agencia de contenidos Los Otros Group, pretende brindar anualmente un espacio en las salas comerciales para el género/formato más negreado de la cinematografía venezolana: El cortometraje.


Y digo negreado porque a pesar de que se sigue financiando y produciendo, es bien difícil seguirle la pista. No debería haber una, sino varias citas anuales para poder acceder al trabajo de los nuevos (¿Y por qué no viejos?) realizadores que tienen algo breve (no necesariamente pequeño) que contar. En ese sentido, desde aquí seguimos aplaudiendo las iniciativas del Festival de Cortos Chorts y apuestas como la realizada por Cines Unidos durante el pase por salas de SubHysteria, donde la cinta compartió pantalla con el corto Jesús TV.

Las 5 historias que conforman Cortos Interruptus no guardan ningún tipo de relación entre sí, ni siquiera tienen una conección temática. Lo que sí comparten, es que ya todas han sido estrenadas con anterioridad y han tenido su espacio en la agenda mediática venezolana. Todas han ganado premios nacionales e internacionales, pero a pesar de ello, su alcance ha sido limitado. Como en la unión está la fuerza, el empaque de esta antología les está brindando la oportunidad de tener un chance en salas de todo el país y hasta de tener un retornito económico, cosa que el cortometraje por si solo no suele generar.


Aunque la idea me parece un palo, el resultado final tiene cosas cuestionables que trascienden la calidad de los cortos en sí. Lo primero que destaca de la cinta es su increíble poster, diseñado por la gente de Meollo Criollo y que sirve de base para una secuencia animada de créditos iniciales que impacta. Punto a favor que se pierde en el momento en que el cortometraje "Tuya" de Ivan Mazza se presenta con subtítulos en inglés.


Entiendo el costo que implica tener una copia en cine de un cortometraje, pero sentí que la suma de detalles como estos son los que terminan por ensuciar el todo de una cinta, que por lo "interruptus" de las transiciones entre un corto y otro, se siente un poco ensamblada a los coñazos.

Luego de la historia de suspenso de "Tuya", pasamos a la comedia con un golpe de audio y un cuadro a negro. Arranca "Todo lo que Sube" de Miguel Ferrari. Si no había presupuesto para realizar transiciones con el mismo recurso de los créditos iniciales, hubiera sido preferible un limpio fundido a negro, que tal vez hubiera podido también salvar los segundos iniciales de todos los cortos que siguen y dotarlos de una presentación para que la gente supiera qué corto estaba viendo.

"Colmillo" de Albi De Abreu le da un toque agridulce a la muestra, para luego dar paso al grotesco fresco de ciencia ficción venezolana "La Uva" de Alejandra Henao, uno de mis favoritos. Concluye el Cortos Interruptus el divertido "Jesús TV" de Gastón Goldman y Héctor Orbegoso que en este, su cuarto o quinto "estreno", sigue metiéndose al público en el bolsillo y cierra en alto la antología.
A pesar de los detalles, Cortos Interruptus es una película que se disfruta y nunca aburre. En una sola sentada tienes suspenso, drama, comedia y ciencia ficción, además del ya mencionado raro chance de disfrutar de propuestas novedosas de la mano de los operaprimistas de mañana. Ojalá el proyecto se mantenga y perfeccione en las próximas entregas. Way to go!

sábado, 28 de mayo de 2011

Samuel: El Fenómeno Andino

Los merideños siempre han estado en otra nota. Lo de ellos es otro ritmo, otra sensibilidad, otro estilo y también un setting muy fecuente y casi único, la montaña y sus habitantes. No sé si es cosa del padrino de la promoción, Alberto Arvelo, pero todo lo que viene de allá se siente tallado con la misma herramienta. Y ojo, no lo digo como algo malo, sólo que sería fino que de vez en cuando nos sorprendieran con una historia que hable más del andino venezolano distanciándose un pelo del campesino y los paisajes que lo rodean.

Con algo de tardanza he visto Samuel, ópera prima del portugueseño (que no es lo mismo que portugueisinho) César Lucena, egresado Magna Cum Laude de la Escuela de Medios Audiovisuales de la Universidad de Los Andes (2007), donde actualmente se desempeña como profesor de Dramaturgia, Guión y Adaptación. Su película me ha dejado con sentimientos encontrados.

Samuel es algo así como el Fenómeno de John Travolta pero en los andes venezolanos. El protagonista vive en un recóndito lugar entre las montañas y un día descubre que posee un misterioso don para sanar a los enfermos; Atormentado por rezones que se diluyen un poco a lo largo del metraje, el don de Samuel se convierte en su cruz. 

La premisa me encanta, en principio porque es uno de los pocos acercamientos del cine nacional al tema sobrenatural. La verdad, recuerdo muy pocos, ameritaría un post más adelante. A vuelo de pájaro, los últimos que recuerdo son La Virgen Negra y Carpión Milagrero.

El guión es del propio Lucena y según su nota de prensa, cobran en él vida personajes basados en experiencias previas del realizador. 

“La película de alguna manera refleja partes de la historia que yo viví con mi papá cuando era niño”, comenta Lucena, quien además recrea en su relato algunos elementos inspirados en el vidente estadounidense Edgar Cayce. “Cayce descubrió que tenía el don de diagnosticar y tratar a los enfermos estando él bajo hipnosis. Pero no se trataba de hechicería ni de nada sobrenatural. Me llamó la atención la historia y me pregunté cómo sería si esto le ocurriera a una persona renuente a ayudar a los demás”.

Buena idea y muy buena puesta en escena. Luego de Habana, Havana (2004) la cinta es la segunda apuesta del movimiento Cine Átomo creado por Arvelo, que busca producir un séptimo arte simple con la limitada utilización de recursos técnicos y gran fuerza de sus historias. La dirección es muy sobria y austera, suficientemente eficiente para centrarse en la historia y los actores, otro punto a favor de la cinta. 

Luego del barranco de Muerte en Alto Contraste, Erich Wildpret se luce con este complejo personaje muy bien interpretado. El resto del elenco también está muy bien, especialmente Ananda Troconis, quien interpreta a su esposa Alma y es uno de los rostros más bellos que he visto en la pantalla venezolana. 

El otro actor que destaca es el cubano Manuel Porto, quien da vida a ‘Montoya’, un excéntrico curandero que le revelará a Samuel varias claves para entender y aplicar su don. Bien interpretado, aunque con poca tela de donde cortar, está Carlos Julio Molina (Trece) como ‘Baudilio’, en un papel que honestamente no pinta nada dentro de la historia. También hay un pequeño cameo de Marisa Román que me sacó de concentración por lo innecesario. Personalmete, me hubiera gustado ver ese pequeño rol interpretado por un desconocido. 

Samuel está magníficamente realizada desde el punto de vista técnico, la historia tiene muchísimo potencial, entra en terrenos poco communes, está bien actuada, bien dirigida, pero al final me resultó bastante aburrida. Es sumamente lenta y honestamente, siento que no ofrece nada demasiado original. Sin embargo, así como tiene secuencias y personajes que sobran, tiene otras tantas muy efectivas. Siento que Lucena tiene talento y espero con ansias su próxima película.

lunes, 16 de mayo de 2011

El Último Cuerpo: Tras la Crónica Roja Zuliana

El asesinato de un travesti en la ciudad de Maracaibo despierta en el periodista Heriberto Camargo (William Goite) una sed de investigación por la verdad, que como suele ocurrir en este tipo de historias, le revelará una red de conexiones más intrincada y peligrosa de lo que jamás imaginó. En ella entran en juego un sicario V.I.P (Jean Paul Leroux), un comisario mala sangre (Miguel Ferrari) y un periodista novato (Guillermo García), que junto a otros personajes, moverán los motores de la tercera y mejor lograda película del cineasta venezolano Carlos Malavé hasta la fecha.

Ojo, la película está lejos de ser perfecta, pero sí se siente un crecimiento en la forma de narrar del cineasta y en su manera de engranar al elenco. Para mí, el gancho está en el origen del material. El ÚLTIMO CUERPO es una combinación de sucesos y personajes reales de la crónica roja Marabina, pero lo suficientemente bien Manoseada y con suficiente salsa como para convertirla en una entrañable historia policial, tal como le gustan al director.
“El Sr. Heberto Camacho fue un periodista real de sucesos de Maracaibo. Yo lo que hice fue tomar la esencia del señor Camacho como profesional y lo junté con mi idealización del personaje. Así nació CAMARGO que es el protagonista. Lamentablemente Camacho murió antes de que yo entrara al proyecto y por razones todavía oscuras para mi, sólo puede tener acceso a la familia después de haber terminado la película. Gracias a Dios, ellos ya la vieron y les encantó.”

El proyecto comenzó con un guión de Edwing Salas y Dámaso Jiménez, que luego Malavé reescribió y convirtió en la versión que finalmente llegó a la pantalla. Yo pude ver la película un par de meses antes de su estreno. Completan el elenco de la cinta Mercedes Brito, Jesús Cervó, Matilda Corral, José Roberto Díaz, Sócrates Serrano, Vicente Peña, Guillermo Londoño, Guillermo Canache y Jackson Gutiérrez.

¿Por qué trabajar con actores caraqueños haciendo de Zulianos y no con actores de la región? El tema de los acentos pudo ser riesgoso...

“Hay muchos motivos. El principal, es que yo estoy acostumbrado a trabajar con un elenco casi fijo, que me da seguridad y que además son grandes amigos. En cada película se incorporan nuevos actores dependiendo de los personajes, es mi forma de trabajar. Igual, siempre he dicho que en Venezuela somos demasiado destructivos con nuestro talento. En Estado Unidos alguien que nació en New York puede hacer de texano y ganar un Oscar, en España alguien nacido en Madrid o al Norte hace de Andaluz y nadie dice nada. En la película también hay actores de la región en papeles secundarios.”

En ese sentido, William Goite y Miguel Ferrari se roban el show. Aunque los acentos me descolocaron los primeros 5 minutos, pronto comencé a disfrutar de este par que literalmente, sostiene la película sobre sus hombros. Aunque hay lugares comunes en la manera en que están escritos los personajes y en ciertos localismos, los actores no desentonan y Goite hace de Camargo un personaje memorable.

Pepa de Sol

Aunque la participación de actores locales fue reducida, sí hubo cierta participación de equipo técnico local para sortear la complejidad de una cinta que se extendió por más de 50 días de rodaje repartidos entre Caracas y Maracaibo.

“!La experiencia de rodar en Zulia fue Durísima! Lo hicimos en pleno verano del 2010 con recortes de luz, llegábamos de rodar 12 horas y no tenías agua ni luz, ¡No podías bañarte ni comer! Y siempre rodar en otras ciudades es muy costoso y la logística se complica, una experiencia para nada agradable.” Comenta Malavé.

“Además del Calor y el tema de no rodar en tu ciudad, las locaciones, se caían a cada rato, mucha gente no respetaba los tratos o no querían firmar acuerdos, entonces cuando llegabas a filmar no respondían. Un día luego de filmar una escena con un camioneta 4x4, se la llevaron a echar gasolina y se la robaron en plena bomba. Otro día rodamos en el Mercado de Las Pulgas y tuvimos que hacerlo con miles de personas viendo hacia la cámara y comerciantes molestos porque interrumpíamos sus ventas y varios delincuentes detrás de nosotros. Nada fácil. Por razones presupuestarias tuvimos que parar un mes y Jean Paul, Miguel Ferrari y Mercedes Britto tuvieron que volver a sus respectivos países de residencia. Guillermo García empezó en una novela y volver a cuadrar todo el plan de rodaje fue una odisea. De las particularmente difíciles, pues hubo una secuencia en un platanal que dura como 3 minutos en pantalla, pero que tomó 4 días de rodaje dispersados entre Abril y Junio del 2010, la empezamos 45 personas y la terminamos 12. Y otra escena donde los planos de uno de los actores son en Maracaibo y los de los otros actores se rodaron en Caracas, todo un reto a nivel de puesta en escena.”

“Si no Filmo, No Como”

Mientras algunos cineastas siguen dando retoques a sus “obras maestras” y otros pelean por sacar adelante proyectos en larga gestación, Carlos Malavé ya está listo para estrenar su tercera película (la segunda en menos de 9 meses luego de Las Caras del Diablo) y lo hace al tiempo que inicia el rodaje del remake de Azotes de Barrio en Petare.

El hombre no para. Y aunque tal ritmo de trabajo se siente atípico en un medio tan adverso como el del cine nacional, las razones de su productividad residen en la más simple de las respuestas:

“Mi meta es vivir del cine y la única manera de hacerlo es producir constantemente. A veces es muy duro porque económicamente se tarda en ver los frutos. Hay gente que a veces me crítica por hacer un cine comercial y yo prefiero venderme al público que venderme a determinada marca de zapatos o de comida.”

Sin embargo, siempre existe el dilema de calidad vs. cantidad. La mayor parte de las críticas a tus películas anteriores, Por un Polvo y Las Caras del Diablo, se afincaron en la pobreza técnica más que en sus historias. Hay quien dice que prefiere una película bien hecha, que 3 hechas con poco acabado, ¿Tú que piensas?

“Hay películas Venezolanas que han tardado muchos años en estrenarse con excelente fotografía y dirección de arte que no han llegado a ningún lado, ni al público ni a festivales. Creo que esto no tiene que ver con Cantidad o Calidad sino con las historias que contamos y como se involucra el público con sus personajes. (…) En ese sentido, creo que la gente que vaya a ver El Último Cuerpo se encontrará con un personaje muy entrañable que los mantendrá entretenidos por dos horas.”

A pesar de que la versión que vi no era la definitiva, lo certifico. El Último Cuerpo sigue teniendo ese "Toque Malavé" que tanto se ha criticado en sus filmes anteriores en materia de arte y fotografía, pero ciertamente, esta es su película más entretenida y "redonda", en gran parte gracias a un personaje carismático, muy arraigado a un tiempo y espacio del imaginario criollo que teníamos rato sin ver en la pantalla.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Muerte en Alto Contraste: César Bolívar... ¿Por qué?


Hay tantas cosas que están mal en Muerte en Alto Contraste, que no sé por dónde empezar. Ya el poster causa suspicacia de entrada, pero si nos tomamos el tiempo para repensar esos laureles obtenidos en el Festival de Cine de Mérida que tan orgullosamente ostenta o las frases que adornan los anuncios del periódico y otros artículos, lo que da es risa. ¿Falta de Criterio? ¿Cara durismo? ¿Solidaridad automática? ¿Drogas?

A César Bolívar, su director, lo llaman "Maestro" y, según ellos, su regreso es "Triunfal", "Apoteósico", "Explosivo", "Esperado". Y es que el señor Bolívar es sin duda una Vaca Sagrada del cine nacional gracias a los éxitos que cosechó durante la década (!oh, recordada y difícilmente superada década!) de los 80. Pero como dijo Mark Twain: "De las Vacas sagradas se hacen las mejores hamburguesas."

A vuelo de pájaro: César Bolívar comenzó como camarógrafo y director de fotografía en películas de Román Chalbaud. Su ópera prima como director fue Juan Topocho (1978), una cinta que parece haber desaparecido de la faz de la tierra pues conseguir una copia me ha resultado imposible. En sociedad con Román Chalbaud y Miguel Ángel Landa, creó la productora Gente de Cine, gracias a la que pudieron realizarse cintas como La Quema de Judas, Sagrado y Obsceno, El Pez que Fuma y Cangrejo. Su película Domingo de Resurrección (1982), es una de las comedias más recordadas del cine venezolano, fija en la programación de las Semanas Santas de RCTV y gracias a cuyo éxito, Bolívar pudo rodar la película más taquillera en toda la historia del cine venezolano: Homicidio Culposo (1 Millón 300 mil Espectadores). Le siguieron Más Allá del Silencio (1985), Colt Comando 5.56 (1986), Reflejos (1987) y la infame, Rosa de Francia (1995).

Sus películas pueden haber sido taquilleras y hasta entretenidas, pero están lejos de ser buenas películas. ¿Han vuelto a ver Domingo de Resurrección? Yo sí y mi consejo es que se queden con sus buenos recuerdos de la infancia. El cine de César Bolívar no ha superado la pueba del tiempo y por los resultados de Muerte en Alto Contraste, es obvio que su técnica tampoco.

Retroceso a los 80

Luego de 12 años en los que César Bolívar se dedicó a dirigir telenovelas y a dar clases en la UCV, fue contactado por La Villa del Cine para que dirigiera un policial. No cualquiera, claro está. Se trataba de un guión que había sido desarrollado originalmente por él y uno de sus alumnos en la universidad (José Antonio Varela) y que estaba engavetado desde entonces. Las vueltas de la vida colocaron a Varela como director de la Villa del Cine y a ese guión, como vehículo para este "Gran regreso".


Muerte en Alto Contraste cuenta la historia de Gabriel (Erich Wildpret), un policía que busca vengar el asesinato de sus padres, guerrilleros de izquierda masacrados por un equipo especial de la policía. Siguiendo el rastro de cada uno, Gabriel recurre al periodista Pepe Grillo (Juan Manuel La Guardia, Full Chola), para terminar de hilar los cabos que completaran su venganza. Metida casi a juro está por supuesto la historia de amor entre él y una psicóloga encarnada por la debutante Norelys Rodríguez.

En dos platos: La historia es un desastre. No sólo es confusa y está llena de lugares comunes, sino que le sobran secuencias que no van a ninguna parte, desaprovecha los giros más interesantes de la trama y los remata con diálogos básicos y a ratos ridículos. Especialmente risibles son las escenas de amor con sushi y la precoital a las puertas de un hotel.

Sería de esperar que las mayoría de las críticas del reparto se enfocaran en la inexperiencia de Norelys Rodríguez. Pero no es mi caso. Ciertamente, su personaje no llega a ninguna parte, pero es que tampoco lo hace en el papel. Por si fuera poco, su belleza se ve desaprovechada por la cámara. Sincerémonos vale, el país entero quiere ver desnuda a Norelys Rodríguez y en esta película, coquetean con la idea de despertar el morbo del espectador para luego darle un baño de agua fría con las escenas de striptease y sexo más pacatas y gratuitas que he visto en mi vida. Una cosa es que a la actriz le de pena mostrar sus carnes y otra muy distinta es que el director haya permitido semejante desastre. Ambas escenas debieron morir en la sala de edición.

Erich Wildpret en cambio, nunca había estado tan aburrido. Todo es absolutamente lineal, sin matices. Siempre lo he considerado un buen actor, pero luego de verlo en esta película y recordar su trabajo en Elipsis, La Hora Cero y Un Lugar Lejano, siento que no hay mucha diferencia entre uno y otro personaje.
Quienes salvan la patria y verdaderamente se la comen, son los veteranos Juan Manuel La Guardia y Carmen Julia Álvarez, repitiendo un matrimonio similar al de Domingo de Resurrección, derrochando venezolanidad (Tal vez, demasiada) y el humor necesario para hacer la experiencia del visionado de Muerte en Alto Contraste medianamente soportable.

Muerte en Alto Contraste busca montarse en la misma ola que generaron buenos y exitosos filmes como Hermano y La Hora Cero. En un año en el que el cine nacional está recuperando su momentum, la nueva película de César Bolívar representa un retroceso. Dile NO a los nacionalismos y solidaridades automáticas. Si es bueno se aplaude, si es malo, no. El próximo proyecto de Bolívar se llamará Los Inquilinos.

Que Dios nos proteja.

viernes, 29 de octubre de 2010

Extremos: ¿Proyecto Cumbre Greatest Hits o Viendo el Album de las Vacaciones?

Ok, lo diré:
Nunca me he sentido representado, emocionado, ni identificado en forma alguna con las proezas del Proyecto Cumbre.
Entiendo que un país que atraviesa por un momento tan rudo necesite agarrarse de cualquier cosa para sentirse orgulloso, desde un equipo de fútbol que nunca llega, hasta reinas de belleza. Pero por muy arrechos que sean, el "orgullo nacional" por este equipo de montañistas no me arropa.

Con esto no estoy descalificando lo que hacen, chevere que suban y lleguen al pico que sea, pero eso de que "En esta bandera vamos todos", no sé. Y aclaro de nuevo que respeto y admiro la fortaleza, temple y pasión de quienes se dedican al montañismo (Tal vez porque soy muy flojo y jamás lo haría), pero para mí, conquistar una montaña es el tipo de experiencia que sólo es válida si uno es el protagonista. No me creo eso de que "Llegamos", bien por ti, lindas las fotos, cambia el canal.

Pero chevere pues, mucha gente los admira y son uno de los íconos positivos del nacionalismo en Venezuela. Unos hacen música, otros literatura, otros cine, otros beisbol, otros suben montañas.

El hecho de que no comparta este furor, no quiere decir que no pueda disfrutar de un documental o de una buena historia acerca de quienes practican este deporte. Ahí tenemos Touching The Void, 127 Horas (Que se ve brutal) y hasta Más Allá de la Cumbre, la ópera prima del director Juan Carlos López Duran. Siendo Extremos su segunda película, esperaba que lograra superar o al menos igualar a su predecesora, una de las mejores películas venezolanas del 2008.

Pero me decepcionó. Juan Carlos es un gran apasionado del montañismo y se nota, conoce en detalle las batallas emocionales que se liberan en cada travesía, los entretelones para preparar una expedición, los riesgos y hasta la preparación física a la que tanto él, como su equipo técnico tuvieron que someterse para poder documentar las pericias del Proyecto Cumbre en Groenlandia. Pero siento que no superó la prueba de retratar el lado emocional de sus aventuras en la pantalla.

Extremos tiene un muy buen sonido, hermosa y arriesgada fotografía de la mano de John Márquez y hasta acertadas intenciones a nivel de dirección, pero toda esa forma, no tiene un piso dramático que la sostenga. La exploración en la psique de los aventureros es demasiado superficial como para revelar algo, nuevo o viejo, que realmente sirva para sostener 2 horas de paisajes y dicertasiones sobre el montañismo.

Apoyados en material de archivo, recorremos uno a uno los logros del Proyecto Cumbre, sus entrenamientos, primeras expediciones, éxitos y fracasos, todo intercalado con la última expedición a Groenlandia. Y es aburridísimo. Además de no haber emoción real, sabemos que luego de la expedición al Everest y la trágica anécdota que ya vimos en Más Allá de la Cumbre, Proyecto Cumbre no tiene mucho más que contarnos que sea tan grande o emotivo como lo que ya conocemos.
Lo mejor de Extremos es su banda sonora compuesta por el merideño Nascuy Linares y con un tema adicional para los créditos del grupo Gaélica. Es la primera película venezolana de la que me atrevo a decir que quiero el soundtrack. Es una música a ratos efectista y pomposa, que supongo, trata de hacer por el espectador lo que el relato y los protagonistas, a mi juicio, no lograron: Emocionar.

Lo próximo de Juan Carlos Durán será un documental, no tengo claro si en formato de serie de Tv, titulado: Niños en la Cumbre, que trata.... Bueno, de eso mismo. El trailer lo verán antes de Extremos, vayan al cine y comenten qué les pareció a ustedes.

viernes, 8 de octubre de 2010

10 Razones para ver La Hora Cero

Un sicario llamado La Parca se ve obligado a secuestrar una clínica privada para salvar al amor de su vida. Así arranca la ópera prima del venezolano Diego Velasco, una historia de violencia, venganza, amor y acción a la gringa con toque criollo o viceversa.

A estas alturas, la prensa y los tweets ya lo han dicho prácticamente todo sobre la película. Humildemente, aquí les dejo mis 10 razones por las que considero que es imperdible:

1. Porque su empaque gráfico es fabuloso. ¿Habían visto alguna vez unos posters y unos trailers tan bien hechos para una película venezolana? Yo no.
2. Porque tiene las mejores escenas de acción que se han hecho para una película en Venezuela. De esto ya escribí un post aquí.

3. Porque tiene una secuencia musical al ritmo de El Puma. ¿Por qué no se había hecho antes? !Agárrense de las manos!

4. Porque Marisa Román sale en ropa interior y está "mi amor". Mujeres, pítenme en coro. No importa.

5. Porque el guión está mundial. Truculento de cabo a rabo, sorpresivo, divertido y entretenido. Aquí quiero extenderme.

En Venezuela lo extraordinario se hace cotidiano, ¿no? Claro que sí. En el 2005, el director Diego Velasco, se lanzó un tour por varios ambulatorios públicos de Venezuela. No lo hacía por ocio ni por necesidad. Investigaba. Y es que aunque vive en Los Angeles y le va de lo mejor por allá como cineasta, insiste en hurgar en la venezolanidad que aún conserva y que ya trató de reflejar en su cortometraje Cédula Ciudadano (2000).
“Buscaba ideas para hacer un largometraje. Tenía tiempo escribiendo, investigando sobre medicaturas rurales de Caracas. Lo que vi en una noche en un ambulatorio de Las Minas de Baruta, me bastó. Nadie sabe lo que pasa allí. En esa medicatura nació la idea acerca de todo lo que puede hacer alguien impulsado por cosas muy buenas, usando un método muy malo.” Comenta el director. “La situación de salud en Venezuela era increíble.”

Cuenta Carolina Paiz, co-guionista y productora del filme: “La gente llegaba balaceada y además estaba el tema de la inseguridad que sentían los doctores. Diego se trajo esa idea a Los Ángeles, la trabajó por 6 meses o un año, hasta que llegó a un punto en el que me pidió que me incorporara.”

Carolina ha trabajado en las grandes ligas del guión. Ha escrito para series mundialmente famosas como Grey’s Anatomy (Por la que fue nominada al Writers Guild Award), Lipstick Jungle y más recientemente, The Descendants con Jim Belushi. A pesar de la experiencia, se necesitaron más de 2 años y 13 versiones para completar el guión de La Hora Cero.

“Fue un verdadero trabajo en equipo y resulta difícil separar los aportes de cada quien. Yo trabajé mucho el humor y otros detalles. Te podría decir que una de las cosas donde más me afinqué fue en la estructura y los arcos dramáticos. En TV los trabajamos mucho y aquí siento que ese fue mi mayor aporte. Por muy pequeño que fuera el personaje, todos tienen su arco.” Concluye Paiz.
Esto último, a mi juicio, es un punto débil de la película. Si bien el guión funciona, se siente algo formulaico en la manera en que se resuelven tooooodos los conflictos, especialmente la subtrama de la miss y una de las rehenes. Y sí, hay lugares comunes, pero creo que van de la mano con los convencionalismos del género y no sentí que hicieran ruido.

6. Porque el elenco está muy bien balanceado entre caras conocidas y caras nuevas. Según Velasco, le fue bien en Cédula Ciudadano(2000) mezclando actores profesionales con noveles. “Unos tienen instinto, los otros experiencia. Así que para mi, combinarlos balancea todo. El profesional me baja al empírico y el empírico le sube al profesional.

En base a eso, el más difícil de encontrar fue el rol protagónico, La Parca. Estuvimos 4 meses buscando en varios países tratando de buscar el actor perfecto porque estábamos claros que la película era ese personaje. La productora consiguió en youtube el video Bala Perdida, del rapero Zapata 666 y de inmediato la directora de casting salió a buscarlo en la calle, porque él no tiene ni facebook, ni nada. Finalmente lo encontraron y el mismo día recibió la llamada nuestra, porque apenas lo vimos, dijimos: “Este es”.

Zapata 666 cumple con su trabajo sin destellos ni bajones memorables. Se sumaron Laureano Olivares (A mi juicio, over the top, no me lo creí), Erich Wildpret (Bien), Amanda Key (hermosa esta mujer), Marisa Román (Bien), Albi de Abreu (Bien), Alejandro Furth, Steve Wilcox, Rolando Padilla, Beatriz Vázquez, Ana María Simon (Muy bien) y muchos otros. Pero quienes se la comieron, sin duda, fueron los malandros.

7. Porque está hecha del ombligo para afuera. Que el cine venezolano es ombliguista, es un argumento frecuente entre sus detractores y, a mi juicio, en desuso. Eso de que aquí sólo se hacen películas para consumo del público venezolano, exclusivamente pensadas para quienes comparten nuestra idiosincracia, considero que está cambiando y es algo que el director de La Hora Cero tuvo muy claro desde el comienzo.

8. Porque es una peli de acción y ya. Siempre me molestó la forma en que muchos le cayeron encima a Secuestro Express por la ligereza en el tratamiento de la violencia y el tema social. Siento que le pedían a la película mucho más de lo que pretendía ser. Para í, siempre fue una película de acción y ya, sin mayores moralejas o análisis sociales. Lo mismo aplica para LaHora Cero, que de paso, es mucho más violenta y compleja. Espero que no empiecen a tildarla de golpista o le levanten una investigación como quisieron hacerle al video de One Shot de Hernán Jabbes.
“En la película, cada personaje toma decisiones que afectan la vida y la trama de los demás y creo que todos aprenden que no puedes juzgar a nadie hasta estar en la situación del otro. Traté de cuidarme de no dar sermones, pero quiero que la gente se vaya con la idea de que nada es blanco y negro, que hay una gran escala de grises. En Venezuela decimos mucho que estamos polarizados, ricos y pobres, chavistas y opositores, malandros y victimarios, pero la realidad es mucho más compleja. Nadie es completamente bueno o malo, todos tenemos defectos y conflictos, es la realidad de todos aunque no todos la quieran ver.” Comenta Diego.

9. No hay nada mejor en cartelera. Entre lechuzas que hablan, el cuarto chorizo de Resident Evil, la nueva gringada "cómica" de Will Ferrel y el brujo de Nic Cage, la emoción y cercanía que ofrece La Hora Cero es indiscutible.

10.Simplemente porque junto con Hermano, es la mejor película venezolana del año.
No es una obra maestra y tampoco cambia las reglas del juego en cuanto a cómo hacer cine, pero sí entretiene y emociona de la forma en que una buena película de acción debe hacerlo.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Las Caras del Diablo: Cangrejo Guerrillero

Es una tarde como cualquiera en la Francisco de Miranda. De pronto, una señora se asusta al ver a un hombre huir corriendo entre los carros y peatones que cruzan la calle. -¡Agárrenlo!- Tras el tipo corre un paco con placa guindando del cuello y una pistola en las manos. Un Policía de Sucre se percata de la situación y vuela en su moto a cortarle el camino al fugitivo. 

Antes de que pueda desenfundar su arma, el fugitivo aterrado le grita:

-¡No dispare, soy actor!

El “delincuente” es el actor Guillermo García y quien lo persigue, Jean Paul Leroux. 

Esto pasó en verdad durante el rodaje de una secuencia de acción de una película que se rodó sin permisos, sin dinero y de forma improvisada: Las Caras del Diablo de Carlos Malavé, que se estrena hoy en Caracas y en varias ciudades del interior.
Del director se puede decir de todo, pero si hay algo que no se le puede quitar, es que en este momento es uno de los cineastas más productivos del país. Las Caras del Diablo es la primera de 3 películas que estrenará en los próximos 6 meses y que fueron rodadas en tiempo y costo record luego de que en el 2008 estrenara Por un Polvo

A Malavé no lo detiene el presupuesto y siente una predilección especial por el cine de género. En esta oportunidad, estrena un policial negro que recuerda a Cangrejo y 3 Noches, quizás los exponentes mejor logrados del género en nuestro país.
Pedro Ramirez (Jean Paul Leroux), es un sub-inspector obsesionado por el crimen sin resolver de una menor de edad. Tres años después recibe la terrible noticia de que su hija, Sarah, ha sido secuestrada en circunstancias similares, lo que desatará en él una búsqueda implacable para dar con el criminal.

"Antes de hacer Por un Polvo yo tenía una idea para un cortometraje acerca de un policía que luchaba contra sí mismo, un esbozo de 6 o 5 líneas." Cuenta Malavé. "En Internet busqué historias policiales reales y me topé con varias páginas que hablaban sobre abuso de menores y eso me llevó a un cangrejo real que hubo aquí en Venezuela, en el año 2007, sobre pornografía infantil a través de la red. La investigación del tema fue muy ruda y deprimente, así que medio disfracé la realidad agregándole detalles de otros casos policiales y salió esta historia ficticia con una base real."

Pero hasta ese momento era solo eso, una historia, no un guión.  Mientras,  Malavé completaba la producción de Amorcito Corazón y esperaba iniciar su próxima película con financiamiento del estado. Entre promesas y jaladeras pasaron varios meses hasta que el director se cansó de esperar.

“No puede ser que para hacer una película en este país tu tengas que estar jalando. Más si ya hice una película que metió cierta cantidad de gente en las salas, que estamos claros, no es la mejor película, pero tampoco la peor que se ha hecho en Venezuela. Así que agarré mis corotos, agarré mi gente y dije: ‘Vamos a hacerla’. Tomé la idea del policía y escribí un argumento de 30 páginas con principio, desarrollo y final, todo bien planificado, lo único que faltaba: Los diálogos. Tenía 4 semanas para filmar y como no tenía dinero me dije: 'Vamos a experimentar, vamos a improvisar'."
La experiencia más reciente de cine guerrilla e improvisado que había para ese momento en Venezuela era SubHysteria.  Para la fecha del rodaje aún no había sido estrenada, por lo que realmente no había referentes con qué comparar la película. Quienes odiaron subHysteria, pueden respirar tranquilos pues la experiencia de Las Caras del Diablo es mucho más convencional y accesible que el filme de Zelig.

"En un principio quisimos hacer la película en blanco y negro, pero conociendo cómo son los distribuidores aquí, no me iban a dar sino 4 copias. Queremos experimentar, queremos hacer un cine de autor, pero sobre todo, queremos que la gente la vaya a ver." Comenta Malavé.

Durante el rodaje, a Malavé le tocó hacer de todo. Fue camarógrafo, fotógrafo, productor, director. Los equipos, utilería y vestuarios, debían caber en la camionetita Terios de su esposa, de lo contrario no habría película. Lo único que se pagó (simbólicamente) fue un grupo de técnicos que aceptó cobrar la mitad de lo que se paga normalmente, sin pasar horas extras y a sabiendas de que no tendrían ni corte de comida. Esclavitud voluntaria o amor al arte, ustedes deciden.
A diferencia de subHysteria, Las Caras del Diablo no utiliza su proceso de realización como ardid publicitario, sin embargo, sí hace difícil cuestionar para quien lo conoce la pobreza de su estética y puesta en escena. La mayoría de lo que se ve en la película es real, desde la comisaría, hasta las prostitutas, pero la poca atención puesta en el detalle y cuidado de su dirección de arte, le da un look a la película que podría matar de conjuntivitis a directores tan preciosistas como Alejandra Szeplaki. Esto no es algo que agarre desprevenido al padre de la criatura.

"Mis películas no son de una estética muy trabajada, yo lo asumo. Yo voy pendiente de contar más la historia que de pensar cómo se ve eso. No por nada malo, pero es que simplemente no he tenido presupuesto para pagar las exigencias de un director de arte, cuando tenga una película donde el arte sea una prioridad, lo pagaré con todo gusto. Yo trabajo porque quiero hacer una película, porque quiero echar una historia y si esa historia funciona, atrapa a la gente. Un poco más, un poco menos, pero yo aposté a mi historia y a las actuaciones."

Entonces, si no hay con qué pagar, no hay guión y puede que te peguen un tiro mientras ruedas en la calle, ¿Cómo convencer a los actores para dar ese salto de fe a involucrarse en un proyecto tan particular como este?

"Lo que utilicé fue la rabia hacia la burocracia del cine venezolano. Todos sabíamos que la película estaba, pero estaba en un limbo. Yo tengo mis panas, que no son solamente mis actores, sino que en la vida cotidiana compartimos. Tu tienes que estar muy claro en lo que estás ofreciendo, porque si la vaina sale mal, es su imagen la que la gente va a criticar. A los actores les atrapó la historia, les vendí imágenes para que ellos se involucraran en la cuestión. Además la idea de que ellos serían quienes iban a dialogar en el set a punta de improvisación, les encantó."
Así, el elenco quedó encabezado por Jean Paul Leroux, que a mi juicio logra aquí la mejor actuación que ha hecho en su carrera; María Fernanda León, quien también sorprende gratamente con su actuación y William Goite, quien hizo a su vez de acting couch de la película. Completan el elenco Guillermo García (Muy, muy bien), el Nigga (A quien prefiero ver mil veces haciendo de malandro), Mariaca Semprum (Whatever), Catherina Cardozo (Bien), Matilda Corral (Bien), Sócrates Serrano (Bien) y Jackson Gutiérrez (Muy, bien).

Las Caras del Diablo Es un policial que cumple con todas las de ley, pues todo lo que uno puede esperar del género está allí. Es una película modesta, sin mayores aspiraciones taquilleras o artísticas, pero con muchas ganas de entretener. A mi juicio, lo logra.